Cómo se forma una mota
El roce repetido al usar o lavar una prenda puede sacar algunas fibras de la tela y formar pelusa. Si el roce continúa, esas fibras se enredan hasta crear pequeñas bolitas. Cuando otras fibras que siguen sujetas a la tela las mantienen en su lugar, aparecen las motas que vemos en la superficie.
Woolmark señala los codos, las axilas, las mangas, el abdomen y los costados como zonas donde hay más roce. Las correas de los bolsos, los bordes de los escritorios y la parte interior de otras prendas también pueden producir contacto repetido.
Por qué no basta con saber el nombre de la fibra
La información de ASTM sobre un ensayo de resistencia a las motas señala que influyen la fibra o la mezcla, las dimensiones de las fibras, la estructura del hilo y de la tela, los acabados y los procesos de cuidado. El resultado durante el uso real también cambia según las condiciones y la persona.
Tener fibras sintéticas no garantiza que una prenda vaya a llenarse de motas, y una prenda de fibras naturales al 100 % tampoco está libre de ellas. Una superficie con muchos pelitos, fibras poco sujetas o una estructura abierta puede facilitar el movimiento de las fibras. Una estructura compacta y una superficie estable pueden reducir esa tendencia, pero hace falta evaluar cada tela.
Pistas que puedes revisar antes de comprar
Amplía las fotos para ver si la superficie ya tiene mucha pelusa, si sobresalen fibras largas o si las mallas del tejido se ven grandes y sueltas. Eso no significa automáticamente que la prenda sea de mala calidad, pero sí invita a pensar cuánto roce tendrá durante el uso.
Un resultado de ensayo de resistencia a las motas, la densidad de la tela, las especificaciones del hilo o el tipo de acabado pueden ofrecer información más concreta que la composición por sí sola. Revisa si el vendedor también indica el método de ensayo y la escala de evaluación.
Cuidados que pueden retrasar su aparición
Ninguna rutina garantiza una prenda sin motas. Empieza por seguir su etiqueta de cuidados, dale la vuelta a la ropa de punto, lávala con prendas de suavidad parecida y reduce el contacto con cremalleras o telas ásperas.
- Fíjate si la correa de un bolso o el borde del escritorio roza siempre la misma zona.
- Una bolsa de malla para lavado puede reducir el contacto con otras prendas, pero no reemplaza las indicaciones de la etiqueta.
- Cuando la etiqueta lo permita, evita la agitación fuerte y el calor alto. Seca la prenda en plano cuando así se indique para reducir también las deformaciones.
- Para retirar las motas que ya existen, coloca la prenda sobre una superficie plana y usa poco a poco un peine adecuado o una máquina quitamotas. No tires de los hilos ni cortes demasiado cerca de la tela.


